Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar
El pasado mes de junio se dio a conocer
oficialmente la nueva carta encíclica pontificia del Papa Francisco llamada “Laudato Si” (Alabado seas) -Sobre el
cuidado de la casa común-. Este es un documento sobre el tema de la
ecología y el cambio climático. Salió a luz esta obra 4 días antes de la
presentación oficial, dado que un periodista vaticanista la filtró al medio
informativo “L ´Expresso´.
Las cartas encíclicas son documentos
oficiales de la santa sede escritos por los papas, y en ellas se aborda lo
esencial de los problemas contemporáneos y se muestra una postura pontificia en
torno a ellos, generalmente estos textos son de naturaleza doctrinal, es decir,
pedagógica, filosófica, teológica y bíblica.
Esta encíclica es un parteaguas en la
Iglesia moderna, porque no se había escrito y dado a conocer un documento de
tal naturaleza en los últimos años por parte de un pontífice. En la época
contemporánea, por parte de la institución eclesial, solamente otras dos
encíclicas han sido de tal naturaleza como la presente Laudato Si, fue la Rerumnovarum
(1891) escrita por el Papa León XIII que fue dada a conocer a finales del siglo
XIX, y la encíclica Pacem in terris
de 1963 escrita por Juan XXIII.
El Papa Francisco como un pastor salido de
la periferia del mundo, ha tenido la conciencia de dar a conocer que las
sociedades de los países pobres y su contraparte los desarrollados tienen una
importante diferencia abismal en lo que respecta al uso racional de las
materias primas y de la energía, que es una de las causas, en parte, de la
degradación del medio ambiente. La sociedades de los países poderosos y ricos
han hecho un uso indiscriminado de la energía mundial de una forma excesiva a
diferencia de las sociedades de los países de la periferia del mundo.
El sumo pontífice a través de esta
encíclica busca una revolución cultural para el mundo, con respecto a un cambio
en la mentalidad y de la conducta del género humano, en el sentido de cuidar la
naturaleza. Dado que el Papa cree que estamos destruyendo nuestra casa común
que es el mundo natural.
Es un desafío para la humanidad viviente de
esta era posmoderna, el que a través de acciones concretas nacidas de una nueva
conciencia de la situación difícil que vivimos en materia ecológica, podamos
desarrollar una serie de acciones que nos ayude a revertir lo que ya estamos
viviendo, que es la destrucción de la naturaleza y el cambio climático, que
traerá muchos problemas para la humanidad del presente y del futuro inmediato.
Con este documento Francisco de Roma se
pone en el ojo del huracán de la polémica internacional, en la discusión sobre
lo que implica el cambio del modelo de desarrollo impuesto y vigente que vivimos,
y que es ya insostenible porque significan el desgaste y degradación de la
naturaleza. Para ello se requieren paradigmas de un nuevo modelo de desarrollo
humano, que sea más solidario ante todos los pueblos, y la aplicación de
acciones que frenen la devastación de los diferentes ecosistemas.
Este documento que la iglesia da a conocer
al mundo, contiene un discurso directo en lo que busca y `propone, el Papa sabe
que hoy por hoy es fundamental tratar este tema. Es imperante para la situación
que vivimos de crisis ecológica, que se traduce en: El deshielo de los
casquetes polares con lo que esto conlleva, que suban los niveles de los
mares, que traería como consecuencia amplias regiones costeras sean inundadas.
El aumento de calor generalizado en todo el globo terráqueo, la contaminación
excesiva de ríos, mares, lagos, estanques. La desaparición de flora y fauna. El
calor excesivo y la disminución de los depósitos de agua dulce. La erosión y la
tala inmoderada que lleva a sequías. Los continuos y más fuertes meteoros de
huracanes, tifones, ciclones, trombas, tornados. Además de marejadas o
mar abierta que recientemente ha pegado en las costas mexicanas del Pacífico.
El sumo pontífice propone el ir dejando de
lado el uso de combustibles fósiles como son carbón o el petróleo, que son los
que han generado fundamentalmente el calentamiento global. Y exhorta a buscar
fuentes alternativas de energía que sean compatibles con el medio ambiente.
Es un documento que todo católico debe leer
y que debemos dar a conocer, porque tenemos que poner manos a la obra, desde el
cambio de conciencia y del modo de vivir hasta llevar a cabo acciones
reversibles del deterioro ambiental. Por estas razones es que tenemos que
asumir actitudes más solidarias con la naturaleza que es la que nos sostiene, y
con los hermanos más pobres que son los que menos tienen y más sufren las
consecuencias del calentamiento global.
Se vuelve necesario para todos, un uso
racional del automóvil, del agua, de la electricidad y evitar el consumismo que
ha sido un señuelo del capitalismo, dado que hace dilapidar los recursos
naturales.
Finalmente esta encíclica papal ha causado
ya cierta controversia con sectores eclesiales conservadores de los Estados
Unidos que han declarado su inconformidad por la postura del Papa al respecto
del tema tratado. A la vez la declaración muy desafortunada del
exgobernador conservador del estado de Florida John Ellis
“Jeb” Bush, hoy precandidato a la presidencia de la unión americana
por el partido republicano, – y que pertenece a una familia de política
belicista, hijo de George Bush (padre) y hermano de George W. Bush
expresidentes ambos de la nación norteamericana- ya que él ha dicho, con
respecto a Francisco “que está para dar discursos espirituales sobre el alma y
no para meterse en política”.
Como colofón final dejo lo siguiente: El
día que presentamos la encíclica en el Templo de Tercera Orden, el profesor
Enrique Barragán Chávez, expresó el público lo siguiente: “Estoy seguro de que
el Papa Francisco no se refiere solamente a la contaminación material; él se
refiere –tal vez de manera velada- también a la contaminación espiritual que
padece el género humano; la causa de esta contaminación es más profunda (que la
propia contaminación ambiental) y exige una investigación seria”.
El Mensajero de Santo Tomás; Director-Editor: Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar; Número 2; Septiembre de 2015. Si gustas consultar la versión impresa en digital puedes pulsar en la siguiente dirección: http://issuu.com/aquinatenses/docs/02_curvas
El Mensajero de Santo Tomás; Director-Editor: Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar; Número 2; Septiembre de 2015. Si gustas consultar la versión impresa en digital puedes pulsar en la siguiente dirección: http://issuu.com/aquinatenses/docs/02_curvas

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