Por: Milton Iván Peralta
“Un buen periódico es una nación hablándose a sí
misma”, decía Arthur
Miller, y este es el mejor momento para celebrar un nuevo espacio en donde
poder hablarnos, “El mensajero de Santo Tomás” viene para que dialoguemos en un
mismo tono: “llevar el mensaje de la luz y de la verdad en materia de la fe”,
así se justifica este primer número la creación de medio de comunicación que
tenemos en la mano. Hay que destacar que siempre
deberá ser una fiesta la publicación de un nuevo periódico, un espacio donde
poder dar un lugar a los temas de interés, dar a conocer en este caso la guía espiritual de Santo
Tomas de Aquino, y toda una religión. Nuestros tiempos son especiales llenos de
violencia, un retiro de la espiritualidad, una ausencia de valores, y por estas
ausencias bien vale la pena desempolvar algunos teólogos que nos hagan volver
al camino correcto, tristemente porque son autores que no debemos dejar en el
olvido, porque en ellos encontraremos el camino de la verdad y la justicia.
Otro
de los puntos a celebrar, es que existen pocos espacios que se le den a la
religión, los medios ya existentes andan sobre el caminar de las noticias, es
un vertiginoso andar de tener la exclusiva, de dar la noticia al día para que
al día siguiente esté olvidada. Son pocos los espacios que quedan para la
reflexión y el alimento del espíritu.
Pero
para entender más la importancia de esta publicación que será mensual,
necesitamos conocer un poco más al hombre en el cual está basando
ideológicamente este nuevo medio de comunicación.
Hay que tener presente lo que
decía el Papa Juan Pablo II: “la verdad
y la solidaridad son dos elementos claves que permiten a los profesionales de
los medios de comunicación convertirse en promotores de la paz”. Y hoy desde
estas páginas buscamos la paz.
ALGO
DE LA VIDA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO
Tomás de Aquino (en italiano, Tommaso D'Aquino; Roccasecca, Italia, 1224/1225-Abadía de Fossanuova, 7 de marzo de 1274) fue un teólogo y filósofo católico perteneciente a la Orden de Predicadores, el principal representante de la enseñanza escolástica, una de las mayores figuras de la teología sistemática y, a su vez, una de las mayores autoridades
en metafísica, hasta el punto de que, después de muerto, sea el referente de varias
escuelas del pensamiento: tomista y neotomista. Es conocido también como Doctor Angélico, Doctor
Común y Doctor de la Humanidad, apodos dados por laIglesia católica, la cual lo recomienda para los estudios de filosofía y teología.
Sus obras más conocidas son la Summatheologiae, compendio de la doctrina católica en la cual
trata 495 cuestiones divididas en artículos, y la Summa contra gentiles,
compendio de apología filosófica de la fe católica, que consta de
410 capítulos agrupados en 4 libros, redactado a petición de Raimundo de Peñafort.
Asimismo, fue muy popular por su aceptación y
comentarios de las obras de Aristóteles, señalando, por primera vez en la historia, que eran compatibles con la
fe católica. A Tomás se le debe un rescate y reinterpretación de la metafísica y una obra de teologíaaún sin parangón, así como una teoría del Derecho que sería muy consultada posteriormente. Canonizado en 1323, fue declarado Doctor de la Iglesia en 1567 y santo patrón de las universidades y centros
de estudio católicos en 1880. Su festividad se celebra el 28 de enero.
SU
OBRA
La obra escrita de Tomás de Aquino es inmensa y, cuando se
tiene en cuenta que murió a los cuarenta y nueve años y había recorrido casi
10.000 kilómetros en viajes a pie se considera una hazaña inigualable.
Sus obras
más extensas, y generalmente consideradas más importantes y sistemáticas, son
sus Sumas: la SummaTheologiae,
la Summa contra Gentiles y su Scriptum superSententias.
Aunque el interés y la temática principal siempre es teológico, cuenta también
con varios comentarios a obras filosóficas, destacándose, como se ha dicho
antes, en Aristóteles con
obras filosóficas, polémicas o litúrgicas. A lo largo de la historia se le han
atribuido obras espurias, que con el paso del tiempo han dejado de ser
consideradas de su autoría. Así, sus obras se encuentran divididas en:
·
Tres síntesis teológicas, o summas
·
Nueve tratados en la forma de
disputas académicas
·
Doce disputas quodlibetales
·
Cinco trabajos polémicos
·
Cinco opiniones expertas, o responsa
·
Quince letras sobre teología,
filosofía o temas políticos
·
Un texto litúrgico
·
Dos oraciones famosas
·
Aproximadamente 85 sermones
·
Ocho tratados sobre teología
INFLUENCIAS Y REPERCUSIONES
Tomás,
aun siendo teólogo, destacó por haber leído y estudiado exhaustivamente a todos
los intelectuales referenciales del momento, filosóficos incluidos, de ahí que
pudiera alcanzar una síntesis tan extensa y consistente. Los materiales para su
pensamiento son de muy diverso origen:
En
primer lugar de Platón.
A él se le debe cierta doctrina de la participación (aún no plenamente
metafísica), para explicar la relación entre Dios y las criaturas, así como la
cuestión de los grados de perfección. Tomás también conocía a los estoicos como
antecedentes de la idea tomista de ley natural.
De Aristóteles coge
sus teorías principales, aunque con la perspectiva cristiana del ser, como se
ha visto antes. Los conceptos de forma y materia, acto y potencia, substancia y
accidentes y Dios como fundamento último de los movimientos de la realidad
(primera y quinta Vía). Asume toda su teoría del conocimiento y las bases de su
antropología: la concepción formal del alma, su división tripartita etc. En
Ética y Política recoge el concepto y la clasificación aristotélica de la
virtud y completa sus aportaciones sobre la ley natural (base
del derecho
natural, que, aún defendido por John
Locke e Inmanuel
Kant, es metafísico), y completa estos
esquemas con la referencia a la ley eterna y las virtudes teologales (ajenas a
la misma cultura griega). Por otra parte, la Lógica la
acepta íntegramente desde su juventud.
Del
pensamiento musulmán y judío, además de acoger sus comentarios a Aristóteles destaca
por su atención a Avicena en
su distinción (aún inexacta, debido a su esencialismo) entre esencia y
existencia, y en la formulación de la Tercera Vía. Por otro lado, de Maimónides
recoge la defensa de la creación de la nada y su modo de entender las
relaciones entre la fe y la razón. En cuanto a lo cristiano, es fundamental
recordar su adhesión inquebrantable a la Biblia,
los Decretos de los Concilios y los Papas (destaca Gregorio
Magno por
sus tratados morales y pastorales). Entre los Padres de la Iglesia destaca,
eminentemente, Agustín de Hipona en
la relación de los atributos de Dios, la idea de la creación o la tesis de la
inmaterialidad del alma, la cuestión de la Trinidad entre
muchas otras (afinadas por su aristotelismo).
De
otros neoplatónicos como Pseudo Dionisio Areopagita asume
los aspectos neoplatónicos de sus obras, como el concepto de participación y los
grados de perfecciones, en clave teológica. De Boecio,
sus aportes a los dogmas trinitarios y cristológicos. Alberto
Magno, en último lugar, le introduje en
el conocimiento de Aristóteles y
le inició en la cuestión de los trascendentales.
Respecto
a su influencia posterior, Tomás jugó un papel capital, nunca antes visto en la Iglesia católica,
como referencia y modelo de pensamiento, tanto en la Inquisición como
en el Concilio de Trento.
En el siglo
XV sus
seguidores son muy diversos: el canciller Juan Gerson,
el inquisidor Tomás de Torquemada y GirolamoSavonarola.
En el siglo
XVI defienden
su doctrina y figura el Papa Pío
V (que
lo nombró Doctor de la Iglesia) y un buen número de distinguidos españoles como
el fundador de la Compañía de Jesús Ignacio de Loyola, el Doctor místico Juan
de la Cruz (que
emplea constantemente sus principios para explicar los mecanismos
espirituales), el cardenal Tomás Cayetano, Francisco de Vitoria y Domingo
de Soto. Más tarde, asentando la reforma
contra el protestantismo en
el siglo
XVII, destacan el obispo Francisco de Sales, Juan de Santo Tomás,Francisco Suárez y Domingo Báñez.
En
el siglo
XVIII, a pesar de la poderosa aparición
del racionalismo y,
a raíz de él, el empirismo (entre
ilustrados) y ontologismo (entre
católicos como Nicolas de Malebranche)
cabe mencionar las aportaciones del cardenal Juan Tomás de Boxadors y
los obispos Alfonso María de Ligorio y Jacques
Bossuet.
Ante
las nuevas corrientes intelectuales como el idealismo romántico, nihilismo vitalista,
filosofía de la conciencia yFenomenología,
así como una rama fideísta ultra-católica, la Iglesia católica recomendó
directamente a Tomás para un estudio veraz, acorde a la fe católica. Ya en el siglo
XIX Tomás
es recomendado por los Papas Leon
XIII y Pio
X;
al tiempo que surgen los grandes inspiradores del neotomismo:
Pierre Mandonnet y AmbroiseGardeil. Y, al fin, en el siglo XX se trata de los
Papas Pío
XI y Juan Pablo II, entre otros.
En
la Iglesia en general, es la referencia de los Concilios Trento y Vaticano I,
a la vez que se coloca como paradigma de estudios en general en el Vaticano II (se
vuelve a nombrar como autoridad a seguir en cuestiones especulativas y
metafísicas) y en el Código de Derecho Canónico (can.
589 y 1366). De hecho, hoy, numerosos escritos de los Papas vuelven
constantemente a él.
FRASES
“El ser de las cosas, no su verdad, es la causa de la
verdad en el entendimiento.”
“La fe se refiere a cosas que no se ven, y la
esperanza, a cosas que no están al alcance de la mano.”
“Teme al hombre de un solo libro.”
“Es evidente que existe la verdad. Porque el que niega
que existe la verdad, conoce que la verdad existe. Si, pues, no existe la
verdad, es verdad que la verdad no existe.”
“El estudioso es el que lleva a los demás a lo que él
ha comprendido: la verdad.”
DESPEDIDA
Hay
que agradecer a Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar por la valentía de convertirse,
al lado de sus colaboradores, en el mensajero de cientos de palabras que
llegarán con los siguientes números, porque un medio de comunicación como este
que hoy vemos nacer se conseguirá a sudor y lágrimas, de caminar para repartirlo,
pero siempre dentro de cada colaborador quedará la satisfacción de poder llevar
una reflexión y acercar el aliento de Dios a los lectores.
El Mensajero de Santo Tomás; Director-Editor: Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar; Número 3; Octubre de 2015. Si gustas consultar la versión electrónica, puedes pulsar en el siguiente link: http://issuu.com/aquinatenses/docs/03_curvas
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