miércoles, 23 de diciembre de 2015

Los mensajeros de Santo Tomás



Por: Milton Iván Peralta

“Un buen periódico es una nación hablándose a sí misma”, decía Arthur Miller, y este es el mejor momento para celebrar un nuevo espacio en donde poder hablarnos, “El mensajero de Santo Tomás” viene para que dialoguemos en un mismo tono: “llevar el mensaje de la luz y de la verdad en materia de la fe”, así se justifica este primer número la creación de medio de comunicación que tenemos en la mano. Hay que destacar que siempre deberá ser una fiesta la publicación de un nuevo periódico, un espacio donde poder dar un lugar a los temas de interés, dar a conocer  en este caso la guía espiritual de Santo Tomas de Aquino, y toda una religión. Nuestros tiempos son especiales llenos de violencia, un retiro de la espiritualidad, una ausencia de valores, y por estas ausencias bien vale la pena desempolvar algunos teólogos que nos hagan volver al camino correcto, tristemente porque son autores que no debemos dejar en el olvido, porque en ellos encontraremos el camino de la verdad y la justicia.

Otro de los puntos a celebrar, es que existen pocos espacios que se le den a la religión, los medios ya existentes andan sobre el caminar de las noticias, es un vertiginoso andar de tener la exclusiva, de dar la noticia al día para que al día siguiente esté olvidada. Son pocos los espacios que quedan para la reflexión y el alimento del espíritu. 

Pero para entender más la importancia de esta publicación que será mensual, necesitamos conocer un poco más al hombre en el cual está basando ideológicamente este nuevo medio de comunicación.       

Hay que tener presente lo que decía  el Papa Juan Pablo II: “la verdad y la solidaridad son dos elementos claves que permiten a los profesionales de los medios de comunicación convertirse en promotores de la paz”. Y hoy desde estas páginas buscamos la paz.


ALGO DE LA VIDA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO
Tomás de Aquino (en italianoTommaso D'AquinoRoccaseccaItalia1224/1225-Abadía de Fossanuova7 de marzo de 1274) fue un teólogo y filósofo católico perteneciente a la Orden de Predicadores, el principal representante de la enseñanza escolástica, una de las mayores figuras de la teología sistemática y, a su vez, una de las mayores autoridades en metafísica, hasta el punto de que, después de muerto, sea el referente de varias escuelas del pensamiento: tomista y neotomista. Es conocido también como Doctor AngélicoDoctor Común y Doctor de la Humanidad, apodos dados por laIglesia católica, la cual lo recomienda para los estudios de filosofía y teología.

Sus obras más conocidas son la Summatheologiae, compendio de la doctrina católica en la cual trata 495 cuestiones divididas en artículos, y la Summa contra gentiles, compendio de apología filosófica de la fe católica, que consta de 410 capítulos agrupados en 4 libros, redactado a petición de Raimundo de Peñafort.

Asimismo, fue muy popular por su aceptación y comentarios de las obras de Aristóteles, señalando, por primera vez en la historia, que eran compatibles con la fe católica. A Tomás se le debe un rescate y reinterpretación de la metafísica y una obra de teologíaaún sin parangón, así como una teoría del Derecho que sería muy consultada posteriormente. Canonizado en 1323, fue declarado Doctor de la Iglesia en 1567 y santo patrón de las universidades y centros de estudio católicos en 1880. Su festividad se celebra el 28 de enero.

SU OBRA
La obra escrita de Tomás de Aquino es inmensa y, cuando se tiene en cuenta que murió a los cuarenta y nueve años y había recorrido casi 10.000 kilómetros en viajes a pie se considera una hazaña inigualable.
Sus obras más extensas, y generalmente consideradas más importantes y sistemáticas, son sus Sumas: la SummaTheologiae, la Summa contra Gentiles y su Scriptum superSententias. Aunque el interés y la temática principal siempre es teológico, cuenta también con varios comentarios a obras filosóficas, destacándose, como se ha dicho antes, en Aristóteles con obras filosóficas, polémicas o litúrgicas. A lo largo de la historia se le han atribuido obras espurias, que con el paso del tiempo han dejado de ser consideradas de su autoría. Así, sus obras se encuentran divididas en:
·         Tres síntesis teológicas, o summas
·         Nueve tratados en la forma de disputas académicas
·         Doce disputas quodlibetales
·         Nueve exégesis sobre las Sagradas Escrituras
·         Una colección de glosas de los Padres de la Iglesia sobre los Evangelios
·         Once exposiciones sobre los trabajos de Aristóteles
·         Dos exposiciones de trabajos de Boecio
·         Dos exposiciones de trabajos de Proclo
·         Cinco trabajos polémicos
·         Cinco opiniones expertas, o responsa
·         Quince letras sobre teología, filosofía o temas políticos
·         Un texto litúrgico
·         Dos oraciones famosas
·         Aproximadamente 85 sermones
·         Ocho tratados sobre teología

INFLUENCIAS Y REPERCUSIONES

Tomás, aun siendo teólogo, destacó por haber leído y estudiado exhaustivamente a todos los intelectuales referenciales del momento, filosóficos incluidos, de ahí que pudiera alcanzar una síntesis tan extensa y consistente. Los materiales para su pensamiento son de muy diverso origen:

En primer lugar de Platón. A él se le debe cierta doctrina de la participación (aún no plenamente metafísica), para explicar la relación entre Dios y las criaturas, así como la cuestión de los grados de perfección. Tomás también conocía a los estoicos como antecedentes de la idea tomista de ley natural.

De Aristóteles coge sus teorías principales, aunque con la perspectiva cristiana del ser, como se ha visto antes. Los conceptos de forma y materia, acto y potencia, substancia y accidentes y Dios como fundamento último de los movimientos de la realidad (primera y quinta Vía). Asume toda su teoría del conocimiento y las bases de su antropología: la concepción formal del alma, su división tripartita etc. En Ética y Política recoge el concepto y la clasificación aristotélica de la virtud y completa sus aportaciones sobre la ley natural (base del derecho natural, que, aún defendido por John Locke e Inmanuel Kant, es metafísico), y completa estos esquemas con la referencia a la ley eterna y las virtudes teologales (ajenas a la misma cultura griega). Por otra parte, la Lógica la acepta íntegramente desde su juventud.

Del pensamiento musulmán y judío, además de acoger sus comentarios a Aristóteles destaca por su atención a Avicena en su distinción (aún inexacta, debido a su esencialismo) entre esencia y existencia, y en la formulación de la Tercera Vía. Por otro lado, de Maimónides recoge la defensa de la creación de la nada y su modo de entender las relaciones entre la fe y la razón. En cuanto a lo cristiano, es fundamental recordar su adhesión inquebrantable a la Biblia, los Decretos de los Concilios y los Papas (destaca Gregorio Magno por sus tratados morales y pastorales). Entre los Padres de la Iglesia destaca, eminentemente, Agustín de Hipona en la relación de los atributos de Dios, la idea de la creación o la tesis de la inmaterialidad del alma, la cuestión de la Trinidad entre muchas otras (afinadas por su aristotelismo).

De otros neoplatónicos como Pseudo Dionisio Areopagita asume los aspectos neoplatónicos de sus obras, como el concepto de participación y los grados de perfecciones, en clave teológica. De Boecio, sus aportes a los dogmas trinitarios y cristológicos. Alberto Magno, en último lugar, le introduje en el conocimiento de Aristóteles y le inició en la cuestión de los trascendentales.

Respecto a su influencia posterior, Tomás jugó un papel capital, nunca antes visto en la Iglesia católica, como referencia y modelo de pensamiento, tanto en la Inquisición como en el Concilio de Trento. En el siglo XV sus seguidores son muy diversos: el canciller Juan Gerson, el inquisidor Tomás de Torquemada y GirolamoSavonarola. En el siglo XVI defienden su doctrina y figura el Papa Pío V (que lo nombró Doctor de la Iglesia) y un buen número de distinguidos españoles como el fundador de la Compañía de Jesús Ignacio de Loyola, el Doctor místico Juan de la Cruz (que emplea constantemente sus principios para explicar los mecanismos espirituales), el cardenal Tomás Cayetano, Francisco de Vitoria y Domingo de Soto. Más tarde, asentando la reforma contra el protestantismo en el siglo XVII, destacan el obispo Francisco de Sales, Juan de Santo Tomás,Francisco Suárez y Domingo Báñez.

En el siglo XVIII, a pesar de la poderosa aparición del racionalismo y, a raíz de él, el empirismo (entre ilustrados) y ontologismo (entre católicos como Nicolas de Malebranche) cabe mencionar las aportaciones del cardenal Juan Tomás de Boxadors y los obispos Alfonso María de Ligorio y Jacques Bossuet.

Ante las nuevas corrientes intelectuales como el idealismo romántico, nihilismo vitalista, filosofía de la conciencia  yFenomenología, así como una rama fideísta ultra-católica, la Iglesia católica recomendó directamente a Tomás para un estudio veraz, acorde a la fe católica. Ya en el siglo XIX Tomás es recomendado por los Papas Leon XIII y Pio X; al tiempo que surgen los grandes inspiradores del neotomismo: Pierre Mandonnet y AmbroiseGardeil. Y, al fin, en el siglo XX se trata de los Papas Pío XI y Juan Pablo II, entre otros.

En la Iglesia en general, es la referencia de los Concilios Trento y Vaticano I, a la vez que se coloca como paradigma de estudios en general en el Vaticano II (se vuelve a nombrar como autoridad a seguir en cuestiones especulativas y metafísicas) y en el Código de Derecho Canónico (can. 589 y 1366). De hecho, hoy, numerosos escritos de los Papas vuelven constantemente a él.

FRASES
El ser de las cosas, no su verdad, es la causa de la verdad en el entendimiento.

La fe se refiere a cosas que no se ven, y la esperanza, a cosas que no están al alcance de la mano.

Teme al hombre de un solo libro.

Es evidente que existe la verdad. Porque el que niega que existe la verdad, conoce que la verdad existe. Si, pues, no existe la verdad, es verdad que la verdad no existe.


El estudioso es el que lleva a los demás a lo que él ha comprendido: la verdad.


DESPEDIDA
Hay que agradecer a Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar por la valentía de convertirse, al lado de sus colaboradores, en el mensajero de cientos de palabras que llegarán con los siguientes números, porque un medio de comunicación como este que hoy vemos nacer se conseguirá a sudor y lágrimas, de caminar para repartirlo, pero siempre dentro de cada colaborador quedará la satisfacción de poder llevar una reflexión y acercar el aliento de Dios a los lectores.

El Mensajero de Santo Tomás; Director-Editor: Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar; Número 3; Octubre de 2015.  Si gustas consultar la versión electrónica, puedes pulsar en el siguiente link: http://issuu.com/aquinatenses/docs/03_curvas


No hay comentarios.:

Publicar un comentario