martes, 26 de diciembre de 2017

Amoris Laetitia en 30 puntos


La exhortación post-sinodal de Francisco es la “carta” para las próximas décadas



Nueve capítulos en un documento de 264 páginas, largo y complejo: “Amoris Laetitia”, la alegría del amor, es la exhortación con la que Papa Francisco cierra el recorrido de dos Sínodos dedicados a la familia. El primer capítulo ofrece un marco de citas bíblicas, el segundo traza una visión sobre la situación, el tercero habla sobre la vocación de la familia. Dos capítulos, el cuarto y el quinto, están dedicados específicamente al tema del amor conyugal. El sexto habla de las perspectivas pastorales, el séptimo sobre la educación de los hijos. En cambio, el octavo, que será seguramente el más discutido, contiene las indicaciones para la integración de los divorciados que se han vuelto a casar.

1. El amor, símbolo de las realidades íntimas de Dios

En el primer capítulo, el Papa recuerda que “la Biblia está poblada de familias, de generaciones, de historias de amor y de crisis familiares”. La “pareja que ama y genera la vida es la verdadera “escultura” viviente —no aquella de piedra u oro que el Decálogo prohíbe—, capaz de manifestar al Dios creador y salvador. Por eso el amor fecundo llega a ser el símbolo de las realidades íntimas de Dios”.
                            La Santísma Trinidad es la familia de Dios.

2. Individualismo y disminución demográfica

En el segundo capitulo se afronta el tema de los “desafíos” de las familias. Existe el peligro “que representa un individualismo exasperado” que hace que prevalezca, “en ciertos casos, la idea de un sujeto que se construye según sus propios deseos asumidos con carácter absoluto”. Francisco da la alarma sobre la disminución demográfica, debido “a una mentalidad antinatalista y promovido por las políticas mundiales de salud reproductiva”, y recuerda que “la Iglesia rechaza con todas sus fuerzas las intervenciones coercitivas del Estado en favor de la anticoncepción, la esterilización e incluso del aborto”. Todas ellas medidas “inaceptables incluso en lugares con alta tasa de natalidad”, pero animadas por los políticos incluso en los países en donde nacen pocos niños.

3. La casa

Francisco escribe que “la falta de una vivienda digna o adecuada suele llevar a postergar la formalización de una relación”. Una “familia y un hogar son dos cosas que se reclaman mutuamente”. Por este motivo, “tenemos que insistir en los derechos de la familia, y no sólo en los derechos individuales. La familia es un bien del cual la sociedad no puede prescindir, pero necesita ser protegida”.

4. Explotación infantil

La explotación sexual de los niños y niñas constituye “una de las realidades más escandalosas y perversas de la sociedad actual”. Hay niños “de la calle” en las sociedades que sufren violencia, la guerra o la presencia del crimen organizado. “El abuso sexual de los niños se torna todavía más escandaloso —denuncia Francisco— cuando ocurre en los lugares donde deben ser protegidos, particular- mente en las familias y en las escuelas y en las comunidades e instituciones cristianas”.

5. Miseria, eutanasia y otras plagas

Entre las “graves amenazas” para las familias en todo el mundo, el Papa cita la eutanasia y el suicidio asistido. Y después reflexiona sobre la situación de las “familias sumidas en la miseria, castigadas de tantas mane- ras, donde los límites de la vida se viven de forma lacerante”. También se refiere a la “plaga” de la drogodependencia, “que hace sufrir a muchas familias, y no pocas veces termina destruyéndolas. Algo semejante ocurre con el alcoholismo, el juego y otras adicciones”.

6. No debilitar la familia

Debilitar la familia no “favorece a la sociedad”, sino que “perjudica la maduración de las personas, el cultivo de los valores comunitarios y el desarrollo ético de las ciudades y de los pueblos”. Francisco indica que “ya no se advierte con claridad que sólo la unión exclusiva e indisoluble entre un varón y una mujer cumple una función social plena”. Mientras que “las uniones de hecho o entre personas del mismo sexo, por ejemplo, no pueden equipararse sin más al matrimonio. Ninguna unión precaria o cerrada a la comunicación de la vida nos asegura el futuro de la sociedad”.

7. Alquiler de úteros, infibulación, violencia

En el párrafo 54, el Papa habla sobre los derechos de las mujeres, e indica que es inaceptable “la vergonzosa violencia que a veces se ejerce sobre las mujeres, el maltrato familiar y distintas formas de esclavitud que no constituyen una muestra de fuerza masculina sino una cobarde degradación”. La “violencia verbal, física y sexual que se ejerce contra las mujeres en algunos matrimonios contradice la naturaleza misma de la unión conyugal”. Francisco también se refiere a la infibulación, la “grave mutilación genital de la mujer en algunas culturas, pero también en la desigualdad del acceso a puestos de trabajo dignos y a los lugares donde se toman las decisiones”. Y recuerda la práctica del “alquiler de vientres o la instrumentalización y mercantilización del cuerpo femenino en la actual cultura mediática”.

8. El pensamiento único de la ideología “gender”

Unas cuantas líneas del documento están dedicadas al “gender”, ideología que “niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer”, presenta “una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer”. Francisco dice que es “inquietante que algunas ideologías de este tipo, que pretenden responder a ciertas aspiraciones a veces comprensibles, procuren imponerse como un pensamiento único que determine incluso la educación de los niños”.

9. No a la “fábrica” de niños

También se expresa preocupación por la “posibilidad de manipular el acto generativo”, independientemente de “la relación sexual entre hombre y mujer. De este modo, la vida humana, así como la paternidad y la maternidad, se han convertido en realidades componibles y descomponibles, sujetas principalmente a los deseos de los individuos o de las parejas”. “No caigamos —advierte el Papa— en el pecado de pretender sustituir al Creador”.

10. Educar a los hijos, “derecho primario” de los padres

En el tercer capítulo de la exhortación, Francisco recuerda el magisterio de sus predecesores y explica que el sacramento del matrimonio “no es una convención social”, sino un “don para la santificación y la salvación de los esposos”, una verdadera “vocación”. Por lo tanto, “la decisión de casarse y de crear una familia debe ser fruto de un discernimiento vocacional”. El amor conyugal está abierto a la fecundidad. Y “la educación integral de los hijos” es “obligación gravísima, a la vez que derecho primario de los padres”, y que “nadie debería pretender quitarles”.

11. Instrucciones sobre el amor

En el cuarto capitulo, uno de los más innovadores, el Papa propone una paráfrasis del Himno a la caridad de San Pablo, sacando de él indicaciones concretas para los esposos. Los invita a la “paciencia” recíproca, sin pretender que “las relaciones sean celestiales o que las personas sean perfectas”, y sin colocarse siempre a uno mismo “en el centro”. Los invita a ser benévolos y a “donarse sobreabuntemente sin medir, sin reclamar pagos, por el solo gusto de dar y de servir”. Los invita a no ser envidiosos, a no enorgullecerse o “agrandarse”, porque “quien ama, evita hablar demasiado de sí mismo”, a no volverse “arrogantes e insoportables”, a ser humildes y a “volverse amables”, a no destacar “defectos y errores ajenos”. Los invita a nunca acabar el día “sin hacer la paz en familia”, a personar sin rencores, a hablar bien recíprocamente, tratando de “mostrar el lado bueno del cónyuge más allá de sus debilidades y errores”, a tener confianza en el otro sin controlarlo, dejando “espacios de autonomía”. E invita también a “contemplar” al cónyuge, recordando que “las alegrías más intensas de la vida brotan cuando se puede provocar la felicidad de los demás”.

12. Mensaje a los jóvenes

El Papa dice a los jóvenes que debido a la “seriedad” del “compromiso público de amor”, el matrimonio “no puede ser una decisión apresurada”, pero tampoco hay que dejarla pasar “indefinidamente”. Comprometerse con otra persona exclusiva y definitivamente “siempre tiene una cuota de riesgo y de osada apuesta”. Hay que “darse tiempo” y saber escuchar al cónyuge, dejar que hable antes de “comenzar a dar opiniones o consejos”. “Muchas discusiones en la pareja no son por cuestiones muy graves”. A veces se trata de cosas pequeñas, “poco trascendentes, pero lo que altera los ánimos es el modo de decirlas o la actitud que se asume en el diálogo”.

13. Sexualidad, “regalo maravilloso”

Deseos, sentimientos, emociones, “ocupan un lugar importante en el matrimonio”. Francisco, citando a Benedicto XVI, explica que la enseñanza oficial de la Iglesia “no ha rechazado el eros como tal, sino que declaró guerra a su desviación”, que lo “deshumaniza”. Dios mismo “creó la sexualidad, que es un regalo maravilloso para sus criaturas”. Juan Pablo II rechazó la idea de que la enseñanza de la Iglesia implique “una negación del valor del sexo humano”, o que simplemente lo tolere “por la necesidad misma de la procreación”. La necesidad sexual de los esposos no es “objeto de desprecio”. Pero, “no podemos ignorar que muchas veces la sexualidad se despersonaliza y también se llena de patologías”, convirtiéndose “cada vez más ocasión e instrumento de afirmación del propio yo y de satisfacción egoísta de los propios deseos e instintos”. Por ello, el Papa insiste en que “un acto conyugal impuesto al cónyuge sin considerar su situación actual y sus legítimos deseos, no es un verdadero acto de amor”. Debe ser rechazada, por lo tanto, “toda forma de sometimiento sexual”.

14. Acoger la vida

El quinto capitulo recuerda que la familia es el ámbito “no sólo de la generación sino de la acogida de la vida”. El Papa escribe que “si un niño llega al mundo en circunstancias no desea- das, los padres, u otros miembros de la familia, deben hacer todo lo posible por aceptarlo como don de Dios”. Las familias numerosas “una alegría para la Iglesia”, aunque esto no quiere decir olvidar una “sana advertencia” de Juan Pablo II: “la paternidad responsable no es procreación ilimitada”. Francisco recuerda que es importante que “el niño se sienta esperado”. “Se ama a un hijo porque es hijo, no porque es hermoso o porque es de una o de otra manera; no, ¡porque es hijo! No porque piensa como yo o encarna mis deseos”. El Papa se dirige a todas las mujeres embarazadas: “Ese niño merece tu alegría. No permitas que los miedos, las preocupaciones, los comentarios ajenos o los problemas apaguen esa felicidad de ser instrumento de Dios para traer una nueva vida al mundo”.

15. La presencia de una madre…

En el documento se dice que es “plenamente legítimo” y “deseable” que las mujeres estudien, trabajen, desarrollen las propias capacidades y los propios objetivos. Pero, al mismo tiempo, “no podemos ignorar la necesidad que tienen los niños de la presencia materna, especialmente en los primeros meses de vida”. La disminución de la presencia materna, “con sus cualidades femeninas es un riesgo grave para nuestra tierra”. “Valoro el feminismo —comenta Bergoglio— cuando no pretende la uniformidad ni la negación de la maternidad”.

16. … y los padres ausentes

El problema de nuestros días parece ser la “ausencia” de los padres. A veces el padre está “tan concentrado en sí mismo y en su trabajo, y a veces en sus propias realizaciones individuales, que olvida incluso a la familia. Y deja solos a los pequeños y a los jóvenes”. La presencia paterna “se ve afectada también por el tiempo cada vez mayor que se dedica a los medios de comunicación y a la tecnología de la distracción”. Pero pedir que el padre esté presente “no es lo mismo que decir controlador. Porque los padres demasiado controladores anulan a los hijos”.

17. Sí a las adopciones

La adopción “es un camino para realizar la maternidad y la paternidad de una manera muy generosa”. El Papa escribe: “es importante insistir en que la legislación pueda facilitar los trámites de adopción”. La familia “no debe pensar en sí misma como un recinto llamado a protegerse de la sociedad”, ni concebirse como asilada de todo lo demás. “Dios ha confiado a la familia el proyecto de hacer ‘doméstico’ el mundo, para que todos lleguen a sentir a cada ser humano como un hermano”. Y esto implica también el compromiso hacia los pobres y quienes sufren. El pequeño núcleo familiar “no debería aislarse de la familia ampliada, donde están los padres, los tíos, los primos, e incluso los vecinos. En esa familia grande puede haber algunos necesitados de ayuda, o al menos de compañía y de gestos de afecto, o puede haber grandes sufrimientos que necesitan un consuelo”.

18. Hacer que los ancianos se sientan en casa

“Debemos despertar el sentido colectivo de gratitud, de aprecio, de hospitalidad, que hagan sentir al anciano parte viva de su comunidad”. Francisco observó que “la atención a los ancianos “habla de la calidad de una civilización”. El documento contiene también una invitación a no considerar como “competidores” o “invasores” a los suegros, a las suegras ni a los demás parientes del cónyuge.

19. Familias “sujetos activos” de la pastoral

El sexto capítulo de la exhortación está dedicado a las perspectivas pastorales. Francisco pide “un esfuerzo evangelizador y catequístico dirigido a la familia”, además de una “conversión misionera” de toda la Iglesia, para que no se quede “en un anuncio meramente teórico y desvinculado de los problemas reales de las personas”. La pastoral familiar “debe hacer experimentar que el Evangelio de la familia responde a las expectativas más profundas de la persona humana”. Se insiste también en la necesidad de una mayor formación interdisciplinaria y no solo doctrinal de los seminaristas, para ocuparse de los complejos problemas de las familias de hoy.

20. La preparación para el matrimonio

El Papa insiste mucho en la exigencia de preparar mejor a los novios para el matrimonio, con una mayor participación de toda la comunidad. Cada Iglesia local debe elegir cómo hacerlo. “Se trata de una suerte de “iniciación” al sacramento del matrimonio que les aporte los elementos necesarios para poder recibirlo con las mejores disposiciones y comenzar con cierta solidez la vida familiar”. Pero no hay que olvidar “los valiosos recursos de la pastoral popular”, como, por ejemplo, el día de San Valentín, que “que en algunos países es mejor aprovechado por los comerciantes que por la creatividad de los pastores”. El recorrido de preparación también debe dar la posibilidad de “reconocer incompatibilidades o riesgos. De este modo se puede llegar a advertir que no es razonable apostar por esa relación, para no exponerse a un fracaso previsible que tendrá consecuencias muy dolorosas”.

21. “Demasiado concentrados en los preparativos”

“La preparación La preparación próxima al matrimonio tiende a concentrarse en las invitaciones, los vestidos, la fiesta y los innumerables detalles que consumen tanto el presupuesto como las energías y la alegría. Los novios llegan agobiados y agotados al matrimonio”. “Queridos novios: “Tengan la valentía de ser diferentes, no se dejen devorar por la sociedad del consumo y de la apariencia”. Además, el matrimonio debe ser asumido como “un camino de maduración”, sin tener expectativas demasiado elevadas sobre la vida conyugal.

22. Sí a la “Humanae vitae”

Francisco pide volver a descubrir la encíclica de Pablo VI y la “Familiaris consortio” del Papa Wojtyla, “para contrarrestar una mentalidad a menudo hostil a la vida”.

23. Consejos a los jóvenes esposos

El Papa sugiere algunos “rituales cotidianos”. “Es bueno darse siempre un beso por la mañana, bendecirse to- das las noches, esperar al otro y recibirlo cuando llega, tener alguna salida juntos, compartir tareas domésticas”. Y también es bueno interrumpir “la rutina con la esta, no perder la capacidad de celebrar en familia, de alegrarse y de festejar las experiencias lindas”.

24. Las crisis se arreglan

Con la “ayuda adecuada y con la acción de reconciliación de la gracia, un gran porcentaje de crisis matrimoniales se superan de manera satisfactoria”. “Saber perdonar y sentirse perdonados es una experiencia fundamental en la vida familiar”. Y por ello es necesaria “la generosa colaboración de familiares y amigos, y a veces incluso de ayuda externa y profesional”.

25. Nunca usar a los hijos como “rehenes”

Francisco pide a los padres separados “¡nunca, nunca, nunca tomar al hijo como rehén!”. Si se separaron “por muchas dificultades y motivos, la vida les ha dado esta prueba, pero que no sean los hijos quienes carguen el peso de esta separación, que no sean usados como rehenes contra el otro cónyuge”. Los hijos deben crecer “escuchando que la mamá habla bien del papá, aunque no estén juntos, y que el papá habla bien de la mamá”. El Papa afirma que el divorcio es “un mal”, y define “alarmante” el aumento de los divorcios.

26. La homosexualidad en familia

La experiencia de tener en su seno personas con tendencias homosexuales es una experiencia “nada fácil ni para los padres ni para sus hijos”. El Papa insiste en que “toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, procurando evitar todo signo de discriminación injusta”. Por ello, se trata de “asegurar un respetuoso acompañamiento, con el n de que aquellos que manifiestan una tendencia homosexual puedan contar con la ayuda necesaria para comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en su vida”. Y vuelve a insistir en que no se pueden comparar las uniones entre homosexuales con los matrimonios.

27. El “aguijón” de la muerte

El Papa recuerda la importancia de acompañar a las familias afectadas por un luto, afirmando que “hay que ayudar a descubrir que quienes hemos perdido un ser querido todavía tenemos una misión que cumplir, y que no nos hace bien querer prolongar el sufrimiento”.

28. ¿Quién guía a nuestros hijos?

En el séptimo capítulo se habla sobre la educación de los hijos. Francisco invita a preguntarse “quiénes se ocupan de darles diversión”, quiénes “entran en sus habitaciones a través de las pantallas”, a quiénes los confiamos “en su tiempo libre”. Siempre hay que vigilar. Los padres deben prepararlos para afrontar “riesgos, por ejemplo, de agresiones, de abuso o de drogadicción”. Pero, si un padre “está obsesionado por saber dónde está su hijo y por controlar todos sus movimientos, sólo buscará dominar su espacio”, no lo educará ni lo “preparará para afrontar los desafíos”. Por el contrario, hay que poner en marcha “procesos de maduración de su libertad, de capacitación, de crecimiento integral, de cultivo de la auténtica autonomía”.

29. ¿Cómo educar?

La formación moral debería llevarse a cabo “intuitivamente”, para que el “hijo pueda llegar a descubrir por sí mismo la importancia de determinados valores, principios y normas, en lugar de imponérselos como verdades irrefutables”. En el mundo de hoy, “en el que reinan la ansiedad y la prisa tecnológica, una tarea importantísima de las familias es educar para la capacidad de esperar. No se trata de prohibir a los chicos que jueguen con los dispositivos electrónicos, sino de encontrar la forma de generar en ellos la capacidad de diferenciar las diversas lógicas y de no aplicar la velocidad digital a todos los ámbitos de la vida”.

30. El peligro del “autismo tecnológico”

Los medios electrónicos a veces “alejan en lugar de acercar, como cuando en la hora de la comida cada uno está concentrado en su teléfono móvil, o como cuando uno de los cónyuges se queda dormido esperando al otro, que pasa horas entretenido con algún dispositivo electrónico”. No hay que ignorar “los riesgos de las nuevas formas de comunicación para los niños y adolescentes, que a veces los convierten en abúlicos, desconectados del mundo real. Este ‘autismo tecnológico’ los expone más fácilmente a los manejos de quienes buscan entrar en su intimidad con intereses egoístas”. La exhortación dice sí a la educación sexual, que tenga “un sano pudor”, y también a una educación que acostumbre a los niños a comprender que también los hombres pueden (y deben) hacer las tareas domésticas. Para concluir, es indispensable que “los hijos vean de una manera concreta que para sus padres la oración es realmente importante”.

Exhortación apostólica post-sinodal Amoris laetitia (La alegría del amor) sobre el amor en la familia


Publicamos a continuación un resumen de la exhortación apostólica post sinodal “Amoris laetitia” (La alegría del amor”), sobre el amor en la familia”, firmada por el Santo Padre el pasado 19 de marzo, Solemnidad de San José, que recoge los resultados de dos Sínodos sobre la familia convocados por Papa Francisco en el 2014 y en el 2015, cuyas Relaciones conclusivas son largamente citadas, junto a los documentos y enseñanzas de sus Predecesores y a las numerosas catequesis sobre la familia del mismo Papa Francisco. Todavía, como ya ha sucedido en otros documentos magisteriales, el Papa hace uso también de las contribuciones de diversas Conferencias episcopales del mundo (Kenia, Australia, Argentina…) y de citas de personalidades significativas como Martin Luther King o Erich Fromm. Cabe destacar una cita de la película “La fiesta de Babette”, que el Papa recuerda para explicar el concepto de gratuidad.

Premisa
La Exhortación apostólica impresiona por su amplitud y articulación. Esta se subdivide en nueva capítulos y más de 300 párrafos. Se abre con siete párrafos introductivos que ponen en plena luz la conciencia de la complejidad del tema y la profundización que requiere. Se afirma que las intervenciones de los Padres en el Sínodo han compuesto un “precioso poliedro” que debe ser preservado. En este sentido, el Papa escribe que “no todas las discusiones doctrinales, morales o pastorales deben ser resueltas con intervenciones del magisterio”. Por lo tanto para algunas cuestiones “en cada país o región se deben buscar soluciones más inculturadas, atentas a la tradiciones y a los desafíos locales. De hecho,“las culturas son muy diversas entre sí y todo principio general (…) tiene necesidad de ser inculturado, si quiere ser observado y aplicado”. Este principio de inculturación resulta verdaderamente importante incluso en el modo de plantear y comprender los problemas que, más allá de las cuestiones dogmáticas bien definidas del Magisterio de la Iglesia, no puede ser “globalizado”.

     Pero sobre todo el Papa afirma inmediatamente y con claridad que es necesario salir de la estéril contraposición entre la ansiedad de cambio y la aplicación pura y simple de normas abstractas. Escribe: “los debates que se dan en los medios de comunicación, en las publicaciones y aún entre ministros de la Iglesia, van desde un deseo desenfrenado de cambiar todo sin suficiente reflexión o fundamentación, hasta la actitud de pretender resolver todo aplicando normativas generales o extrayendo conclusiones excesivas de algunas reflexiones teológicas”.

Capítulo primero: “A la luz de la Palabra”
Puestas estas premisas, el Papa articula su reflexión a partir de la Sagrada Escritura en el primer capítulo, que se desarrolla como una meditación sobre el Salmo 128, característico de la liturgia nupcial tanto judía como cristiana. La Biblia “está poblada de familias, de generaciones, de historias de amor y de crisis familiares” y a partir de este dato se puede meditar cómo la familia no es un ideal abstracto sino un “trabajo ‘artesanal’” que se expresa con ternura pero que se ha confrontado también con el pecado desde el inicio, cuando la relación de amor se transforma en dominio . Entonces la Palabra de Dios “no se muestra como un secuencia de tesis abstractas, sino como una compañera de viaje también para las familias que están en crisis o en medio de algún dolor, y les muestra la meta del camino” .

Capítulo segundo: “La realidad y los desafíos de la familia”
A partir del terreno bíblico en el segundo capítulo el Papa considera la situación actual de las familias, poniendo “los pies sobre la tierra” , recurriendo ampliamente a las Relaciones conclusivas de los dos Sínodos y afrontando numerosos desafíos, desde el fenómeno migratorio a las negociaciones ideológicas de la diferencia de sexos (“ideología del gender”); desde la cultura de lo provisorio a la mentalidad antinatalista y al impacto de la biotecnología en el campo de la procreación; de la falta de casa y de trabajo a la pornografía y el abuso de menores; de la atención a las personas con discapacidad, al respeto de los ancianos; de la desconstrucción jurídica de la familia, a la violencia contra las mujeres. El Papa insiste sobre lo concreto, que es una propiedad fundamental de la Exhortación. Y son las cosas concretas y el realismo que ponen una substancial diferencia entre teoría de interpretación de la realidad e “ideologías”.

     Citando la Familiares consortio Francisco afirma que “es sano prestar atención a la realidad concreta, porque “las exigencias y llamadas del Espíritu resuenan también en los acontecimientos mismos de la historia”, a través de los cuales “la Iglesia puede ser guiada a una comprensión más profunda del inagotable misterio del matrimonio y de la familia”. Por lo tanto, sin escuchar la realidad no es posible comprender las exigencias del presente ni los llamados del Espíritu. El Papa nota que el individualismo exagerado hace difícil hoy la entrega a otra persona de manera generosa. Esta es una interesante fotografía de la situación: “se teme la soledad, se desea un espacio de protección y de fidelidad, pero al mismo tiempo crece el temor de ser atrapado por una relación que pueda postergar el logro de las aspiraciones personales” .

     La humildad del realismo ayuda a no presentar “un ideal teológico del matrimonio demasiado abstracto, casi artificialmente construido, lejano de la situación concreta y de las posibilidades efectivas de las familias reales”. El idealismo aleja de considerar al matrimonio tal cual es, esto es “un camino dinámico de crecimiento y realización”. Por esto no es necesario tampoco creer que las familias se sostienen “solamente insistiendo sobre cuestiones doctrinales, bioéticas y morales, sin motivar la apertura a la gracia”. Invitando a una cierta “autocrítica” de una presentación no adecuada de la realidad matrimonial y familiar, el Papa insiste que es necesario dar espacio a la formación de la conciencia de los fieles: “Estamos llamado a formar las conciencias no a pretender sustituirlas” (AL 37). Jesús proponía un ideal exigente pero “no perdía jamás la cercana compasión con las personas más frágiles como la samaritana o la mujer adúltera” .


Capítulo tercero: “La mirada puesta en Jesús: la vocación de la familia”
El tercer capítulo está dedicado a algunos elementos esenciales de la enseñanza de la Iglesia a cerca del matrimonio y la familia. La presencia de este capítulo es importante porque ilustra de manera sintética en 30 párrafos la vocación de la familia según el Evangelio, así como fue entendida por la Iglesia en el tiempo, sobre todo sobre el tema de la indisolubilidad, de la sacramentalidad del matrimonio, de la transmisión de la vida y de la educación de los hijos. Son ampliamente citadas la Gaudium et spes del Vaticano II, la Humanae vitae de Pablo VI, la Familiares consortio de Juan Pablo II.

     La mirada es amplia e incluye también las “situaciones imperfectas”. Leemos de hecho: “El discernimiento de la presencia de las ‘semina Verbi’’ en otras culturas puede ser aplicado también a la realidad matrimonial y familiar. Fuera del verdadero matrimonio natural también hay elementos positivos presentes en las formas matrimoniales de otras tradiciones religiosas’, aunque tampoco falten las sombras” . La reflexión incluye también a las “familias heridas” frente a las cuales el Papa afirma –citando la Relatio finalis del Sínodo 2015- “siempre es necesario recordar un principio general: “Sepan los pastores que, por amor a la verdad, están obligados a discernir bien las situaciones”. El grado de responsabilidad no es igual en todos los casos, y puede haber factores que limitan la capacidad de decisión. Por lo tanto, al mismo tiempo que la doctrina debe expresarse con claridad, hay que evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones, y hay que estar atentos al modo en que las personas viven y sufren a causa de su condición” .

Capítulo cuarto: “El amor en el matrimonio”
El cuarto capítulo trata del amor en el matrimonio, y lo ilustra a partir del “himno al amor” de san Pablo en 1 Cor 13,4-7. El capítulo es una verdadera y propia exégesis atenta, puntual, inspirada y poética del texto paulino. Podríamos decir que se trata de una colección de fragmentos de un discurso amoroso que está atento a describir el amor humano en términos absolutamente concretos. Uno se queda impresionado por la capacidad de introspección psicológica que sella esta exégesis. La profundización psicológica entra en el mundo de las emociones de los conyugues –positivas y negativas- y en la dimensión erótica del amor. Se trata de una contribución extremamente rica y preciosa para la vida cristiana de los conyugues, que no tiene hasta ahora parangón en precedentes documentos papales.

     A su modo este capítulo constituye un tratado dentro del desarrollo más amplio, plenamente consciente de la cotidianidad del amor que es enemiga de todo idealismo: “no hay que arrojar sobre dos personas limitadas –escribe el Pontífice- el tremendo peso de tener que reproducir de manera perfecta la unión que existe entre Cristo y su Iglesia, porque el matrimonio como signo implica “un proceso dinámico, que avanza gradualmente con la progresiva integración de los dones de Dios”. Pero por otra parte el Papa insiste de manera fuerte y decidida sobre el hecho de que “en la naturaleza misma del amor conyugal está la apertura a lo definitivo” , propiamente al interior de esa “combinación de alegrías y de fatigas, de tensiones y de reposo, de sufrimientos y de liberación, de satisfacciones y de búsquedas, de fastidios y de placeres” es, precisamente, el matrimonio.

     El capítulo se concluye con una reflexión muy importante sobre la “transformación del amor” porque “la prolongación de la vida hace que se produzca algo que no era común en otros tiempos: la relación íntima y la pertenencia mutua deben conservarse por cuatro, cinco o seis décadas, y esto se convierte en una necesidad de volver a elegirse una y otra vez” . El aspecto físico cambia y la atracción amorosa no disminuye pero cambia: el deseo sexual con el tiempo se puede transformar en deseo de intimidad y “complicidad”. “No podemos prometernos tener los mismos sentimientos durante toda la vida. En cambio, sí podemos tener un proyecto común estable, comprometernos a amarnos y a vivir unidos hasta que la muerte nos separe, y vivir siempre una rica intimidad”.

Capitulo quinto: “El amor que se vuelve fecundo”
El capítulo quinto esta todo concentrado sobre la fecundidad y la generatividad del amor. Se habla de manera espiritual y psicológicamente profunda del recibir una vida nueva, de la espera propia del embarazo, del amor de madre y de padre. Pero también de la fecundidad ampliada, de la adopción, de la aceptación de la contribución de las familias para promover la “cultura del encuentro”, de la vida de la familia en sentido amplio, con la presencia de los tíos, primos, parientes de parientes, amigos. Amoris laetitia no toma en consideración la familia “mononuclear”, porque es bien consciente de la familia como amplia red de relaciones. La misma mística del sacramento del matrimonio tiene un profundo carácter social. Y al interno de esta dimensión el Papa subraya en particular tanto el rol específico de la relación entre jóvenes y ancianos, como la relación entre hermanos y hermanas como práctica de crecimiento en relación con los otros.

Capítulo sexto: “Algunas perspectivas pastorales”
En el sexto capítulo el Papa afronta algunas vías pastorales que orientan para construir familias sólidas y fecundas según el plan de Dios. En esta parte la Exhortación hace un largo recurso a las Relaciones conclusivas de los dos Sínodos y a las catequesis del Papa Francisco y de Juan Pablo II. Se confirma que las familias son sujeto y no solamente objeto de evangelización. El Papa señala que “a los ministros ordenados les suele faltar formación adecuada para tratar los complejos problemas actuales de las familias” . Si por una parte es necesario mejorar la formación psico-afectiva de los seminaristas e involucrar más a las familias en la formación al ministerio , por otra “puede ser útil (…) también la experiencia de la larga tradición oriental de los sacerdotes casados”.

      Después el Papa afronta el tema de guiar a los novios en el camino de la preparación al matrimonio, de acompañar a los esposos en los primeros años de vida matrimonial (incluido el tema de la paternidad responsable), pero también en algunas situaciones complejas y en particular en las crisis, sabiendo que “cada crisis esconde una buena noticia que hay que saber escuchar afinando el oído del corazón”. Se analizan algunas causas de crisis, entre las cuales una maduración afectiva retrasada.

      Entre otras cosas se habla también del acompañamiento de las personas abandonadas, separadas y divorciadas y se subraya la importancia de la reciente reforma de los procedimientos para el reconocimiento de los casos de nulidad matrimonial. Se pone de relieve el sufrimiento de los hijos en las situaciones de conflicto y se concluye: “El divorcio es un mal, y es muy preocupante el crecimiento del número de divorcios. Por eso, sin duda, nuestra tarea pastoral más importante con respecto a las familias, es fortalecer el amor y ayudar a sanar las heridas, de manera que podamos prevenir el avance de este drama de nuestra época”.

     Se tocan después las situaciones de matrimonios mixtos y de aquellos con disparidad de culto, y las situaciones de las familias que tienen en su interior personas con tendencia homosexual, confirmando el respeto en relación a ellos y el rechazo de toda injusta discriminación y de toda forma de agresión o violencia. Pastoralmente preciosa es la parte final del capítulo; “Cuando la muerte planta su aguijón”, sobre el tema de la perdida de las personas queridas y la viudez.

Capítulo séptimo: “Reforzar la educación de los hijos”
El séptimo capítulo esta todo dedicado a la educación de los hijos: su formación ética, el valor de la sanción como estímulo, el paciente realismo, la educación sexual, la transmisión de la fe, y más en general, la vida familiar como contexto educativo. Es interesante la sabiduría práctica que transparenta en cada párrafo y sobre todo la atención a la gradualidad y a los pequeños pasos “que puedan ser comprendidos, aceptados y valorados”.

     Hay un párrafo particularmente significativo y pedagógicamente fundamental en el cual Francisco afirma claramente que “la obsesión no es educativa, y no se puede tener un control de todas las situaciones por las que podría llegar a pasar un hijo (…) Si un padre está obsesionado por saber dónde está su hijo y por controlar todos sus movimientos, sólo buscará dominar su espacio. De ese modo no lo educará, no lo fortalecerá, no lo preparará para enfrentar los desafíos. Lo que interesa sobre todo es generar en el hijo, con mucho amor, procesos de maduración de su libertad, de capacitación, de crecimiento integral, de cultivo de la auténtica autonomía”.

      Notable es la sección dedicada a la educación sexual titulada muy expresivamente: “Si a la educación sexual”. Se sostiene su necesidad y se nos pregunta “si nuestras instituciones educativas han asumido este desafío (…) en una época en que se tiende a banalizar y a empobrecer la sexualidad”. Ella debe realizarse “en el cuadro de una educación al amor, a la recíproca donación”. Se pone en guardia de la expresión “sexo seguro”, porque transmite “una actitud negativa hacia la finalidad procreativa natural de la sexualidad, como si un posible hijo fuera un enemigo del cual hay que protegerse. Así se promueve la agresividad narcisista en lugar de la acogida”.

Capítulo octavo: “Acompañar, discernir e integrar la fragilidad”
El capítulo octavo constituye una invitación a la misericordia y al discernimiento pastoral frente a situaciones que no responden plenamente a aquello que el Señor propone. El Papa que escribe usa tres verbos muy importantes: “acompañar, discernir e integrar” que son fundamentales para afrontar situaciones de fragilidad, complejas o irregulares. Entonces el Papa presenta la necesaria gradualidad en la pastoral, la importancia del discernimiento, las normas y circunstancias atenuantes en el discernimiento pastoral y en fin, aquella que él define la “lógica de la misericordia pastoral”.

     El capítulo octavo es muy delicado. Para leerlo se debe recordar que “a menudo, la tarea de la Iglesia asemeja a la de un hospital de campaña” . Aquí el Pontífice asume lo que ha sido fruto de las reflexiones del Sínodo sobre temáticas controvertidas. Se confirma qué es el matrimonio cristiano y se agrega que “otras formas de unión contradicen radicalmente este ideal, pero algunas lo realizan al menos de modo parcial y análogo”. La Iglesia por lo tanto “no deja de valorar los elementos constructivos en aquellas situaciones que no corresponden todavía o ya no corresponden más a su enseñanza sobre el matrimonio”.

     En relación al “discernimiento” acerca de las situaciones “irregulares” el Papa observa que “hay que evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones, y es necesario estar atentos al modo en que las personas viven y sufren a causa de su condición” . Y continua: “Se trata de integrar a todos, se debe ayudar a cada uno a encontrar su propia manera de participar en la comunidad eclesial, para que se sienta objeto de una misericordia “inmerecida, incondicional y gratuita”. Todavía: “Los divorciados en nueva unión, por ejemplo, pueden encontrarse en situaciones muy diferentes, que no han de ser catalogadas o encerradas en afirmaciones demasiado rígidas sin dejar lugar a un adecuado discernimiento personal y pastoral”.

     En esta línea, acogiendo las observaciones de muchos Padres sinodales, el Papa afirma que “los bautizados que se han divorciado y se han vuelto a casar civilmente deben ser más integrados en la comunidad cristiana en las diversas formas posibles, evitando cualquier ocasión de escándalo”. “Su participación puede expresarse en diferentes servicios eclesiales (…) Ellos no sólo no tienen que sentirse excomulgados, sino que pueden vivir y madurar como miembros vivos de la Iglesia (…) Esta integración es también necesaria para el cuidado y la educación cristiana de sus hijos, que deben ser considerados los más importantes”.

     Más en general el Papa hace una afirmación extremamente importante para comprender la orientación y el sentido de la Exhortación: “Si se tiene en cuenta la innumerable diversidad de situaciones concretas (…) puede comprenderse que no debería esperarse del Sínodo o de esta Exhortación una nueva normativa general de tipo canónica, aplicable a todos los casos. Sólo cabe un nuevo aliento a un responsable discernimiento personal y pastoral de los casos particulares, que debería reconocer que, puesto que “el grado de responsabilidad no es igual en todos los casos”, las consecuencias o efectos de una norma no necesariamente deben ser siempre las mismas”. El Papa desarrolla de modo profundo exigencias y características del camino de acompañamiento y discernimiento en diálogo profundo entre fieles y pastores. A este fin llama a la reflexión de la Iglesia “sobre los condicionamientos y circunstancias atenuantes” en lo que reguarda a la imputabilidad y la responsabilidad de las acciones y, apoyándose en Santo Tomas de Aquino, se detiene sobre la relación entre “las normas y el discernimiento” afirmando: “Es verdad que las normas generales presentan un bien que nunca se debe desatender ni descuidar, pero en su formulación no pueden abarcar absolutamente todas las situaciones particulares. Al mismo tiempo, hay que decir que, precisamente por esa razón, aquello que forma parte de un discernimiento práctico ante una situación particular no puede ser elevado a la categoría de una norma” .

     En la última sección del capítulo: “la lógica de la misericordia pastoral”, Papa Francisco, para evitar equívocos, reafirma con fuerza: “Comprender las situaciones excepcionales nunca implica ocultar la luz del ideal más pleno ni proponer menos que lo que Jesús ofrece al ser humano. Hoy, más importante que una pastoral de los fracasos es el esfuerzo pastoral para consolidar los matrimonios y así prevenir las rupturas”. Pero el sentido general del capítulo y del espíritu que el Papa quiere imprimir a la pastoral de la Iglesia está bien resumido en las palabras finales: “Invito a los fieles que están viviendo situaciones complejas, a que se acerquen con confianza a conversar con sus pastores o con laicos que viven entregados al Señor. No siempre encontrarán en ellos una confirmación de sus propias ideas o deseos, pero seguramente recibirán una luz que les permita comprender mejor lo que les sucede y podrán descubrir un camino de maduración personal. E invito a los pastores a escuchar con afecto y serenidad, con el deseo sincero de entrar en el corazón del drama de las personas y de comprender su punto de vista, para ayudarles a vivir mejor y a reconocer su propio lugar en la Iglesia”. Sobre la “lógica de la misericordia pastoral” Papa Francisco afirma con fuerza:“A veces nos cuesta mucho dar lugar en la pastoral al amor incondicional de Dios. Ponemos tantas condiciones a la misericordia que la vaciamos de sentido concreto y de significación real, y esa es la peor manera de licuar el Evangelio” .



Capítulo noveno: “Espiritualidad conyugal y familiar”
El noveno capítulo está dedicado a la espiritualidad conyugal y familiar, “hecha de miles de gestos reales y concretos”. Con claridad se dice que “quienes tienen hondos deseos espirituales no deben sentir que la familia los aleja del crecimiento en la vida del Espíritu, sino que es un camino que el Señor utiliza para llevarles a las cumbres de la unión mística” . Todo, “los momentos de gozo, el descanso o la fiesta, y aun la sexualidad, se experimentan como una participación en la vida plena de su Resurrección” . Se habla entonces de la oración a la luz de la Pascua, de la espiritualidad del amor exclusivo y libre en el desafío y el anhelo de envejecer y gastarse juntos, reflejando la fidelidad de Dios ). Y, en fin, de la espiritualidad “del cuidado, de la consolación y el estímulo”. “Toda la vida de la familia es un “pastoreo” misericordioso. Cada uno, con cuidado, pinta y escribe en la vida del otro”, escribe el Papa. Es una honda “experiencia espiritual contemplar a cada ser querido con los ojos de Dios y reconocer a Cristo en él” .

     En el párrafo conclusivo el Papa afirma: “ninguna familia es una realidad perfecta y confeccionada de una vez para siempre, sino que requiere una progresiva maduración de su capacidad de amar (...). Todos estamos llamados a mantener viva la tensión hacia un más allá de nosotros mismos y de nuestros límites, y cada familia debe vivir en ese estímulo constante. ¡Caminemos familias, sigamos caminando! (…) No desesperemos por nuestros límites, pero tampoco renunciemos a buscar la plenitud de amor y de comunión que se nos ha prometido” .

La Exhortación apostólica se concluye con una Oración a la Sagrada Familia .
* * *
     Como es posible comprender con un rápido examen de sus contenidos, la Exhortación apostólica Amoris laetitia quiere confirmar con fuerza no el “ideal” de la familia, sino su realidad rica y compleja. Hay en sus páginas una mirada abierta, profundamente positiva, que se nutre no de abstracciones o proyecciones ideales, sino de una atención pastoral a la realidad. El documento es una lectura densa de sugerencias espirituales y de sabiduría práctica, útil a cada pareja humana o a personas que desean construir una familia. Se ve sobretodo que es fruto de una experiencia concreta con personas que saben por experiencia qué es la familia y el vivir juntos por muchos años. La Exhortación habla de hecho el lenguaje de la experiencia.

sábado, 24 de junio de 2017

Numeralia, El Mensajero de Santo Tomás:


Fecha de fundación de la publicación: 27 de agosto de 2015.

Periodo de tiempo en circulación hasta hoy: 1 año 8 meses (20 meses)

Total de números en aparición: 12.

Artículos publicados: 37.

Total de colabores de la publicación: 22.

Personas del equipo de edición: 4.

Tiraje común por número en 9 ocasiones: 500.

Tiraje excepcional por número en 3 ocasiones: 1,500.

Tiraje total de periódicos editados en 12 números: 9,000.

Números agotados del 1 al 11: 100%.

Ciudades fuera de Ciudad Guzmán donde se han distribuido: 2 (Puebla y Tepic).

Poblaciones de distribución en la región Sur de Jalisco: 2 (Ciudad Guzmán y San Sebastián del Sur).

Periódicos monográficos con tratamiento de 1 tema: 7 números.

Edición de periódicos con temática diversa: 5 números.

Autores locales (Ciudad Guzmán): 6.

Autores externos: 16.

Autores por continente (América): 12.

Autores europeos: 10.

Número de imprentas donde se ha editado: 1.

Diseñadores y diagramadores: 2.

Edición digital de internet formatos: 2 (en blog y en Pdf)

Editado por la Fundación Santo Tomás de Aquino, A.C.

Edición impresa en Ciudad Guzmán, Jalisco.

Ciudad Guzmán-Zapotlán el Grande, Jalisco, 9 de Mayo de 2017.

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El Mensajero de Santo Tomás

Edición No. 12

Constancia que rinde frutos

Colaboradores:

J. Jesús Juárez Martín; Antonio Caño; Mons. Eugenio Andrés Lira Rugarcía; Roberto Oliveros Maqueo S.J.; Umberto Eco; Carlos Castillo Peraza; Papa Francisco; Pbro. Joao Scognamiglio Clá Dias, E.P.; Manuel Ocampo Ponce; Milton Iván Peralta; Santo Tomás de Aquino; Pbro. Ismael Rosales Martínez; Pablo Ordaz; Michael Löwy; Caty R.; Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar; Juan L. Allen; Pbro. Lic. Alfredo Monreal Sotelo "Jams"; Carmen Werner Ferreira y María Ximena Rondón.

Ademas agradecemos al equipo de edición: Luisa Gómez; Lic. María Dolores Bracamontes Ortiz; Juan Manuel Chávez Brambila y Miriam Guadalupe Vázquez Telles.

ESTIMADOS LECTORES Y LECTORAS:
GRACIAS POR SU APOYO Y PREFERENCIA

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Puedes consultar este artículo en la versión digital de El Mensajero de Santo Tomás: https://issuu.com/hectoralfonsorodriguezaguilar/docs/periodico_sto_tomas_no.12 



Editorial


      Estimados lectores: El Mensajero de Santo Tomás, ha llegado a su doceavo número. Para el que esto escribe representa mucho. Es la idea cristalizada hecha realidad. Desde que apareció el 1 número que en si es un reto, luego viene el no quedarse en la primera y única aparición impresa, sino seguir adelante editando sucesivos números. Lo difícil no es empezar sino mantenerse, y eso es precisamente lo que hemos hecho quedarnos hasta llegar a este simbólico número de los doce.

      Doce es número arcano, que representa, las 12 tribus de Israel, los 12 Apóstoles, los 12 meses del año, la docena como cantidad de cuenta, los 12 signos del Zodiaco, los 12 dioses y titanes del Olimpo, los 12 caballeros de la mesa redonda, los 12 Profetas del antiguo testamento. Es pues en sí un universo, mismo que con esfuerzo todos los que hemos colaborado para dar a conocer esta publicación se ha traducido en esfuerzo e interés de llevar el mensaje de temas de la fe al Pueblo de Dios.

     Como dice la voz popular: “chueco o derecho” hemos estado saliendo, con nuestras propias limitaciones, pero gracias a Dios hemos estado en el gusto de muchos de nuestros lectores que nos esperan mes con mes o cada vez que tiene aparición un nuevo número.

     Se ha tratado de sacar temas o números con temática actualizada sobre la Iglesia o su doctrina, y que represente una utilidad para los lectores comunes sean agentes de pastoral o simples hombres de fe. Es por eso que desde el principio hemos distribuido de forma gratuita la publicación a casi todos los párrocos de las iglesias de la primera vicaría de esta nuestra diócesis de Ciudad Guzmán. Así como otros personajes de instituciones emblemáticas de nuestra comunidad.

     Con el presente número sobre el tema del centenario de las apariciones de la virgen de Fátima en Portugal, queremos agradecer a nuestra madre María Santísima el apoyo en nuestras vidas ya que ella siempre intercede ante su hijo por nuestra iglesia y nuestras vidas, para conmemorar este trascendental acontecimiento para la vida de la Iglesia  hemos preparado este número.

     Desde esta modesta pluma, agradezco mucho a todos los colaboradores y lectores que desde el primer número han creído en este modesto pero sincero proyecto editorial, que no busca otro fin sino servir informando a nuestra iglesia.

     Que Jesucristo sea alabado y bendecido siempre, agradezco en todo su valor lo mucho que nos da y nos ha dejado, para bien de los que creen en él y deciden seguir sus huellas. Estoy consciente que como la exhortación de San Francisco de Asís, poco o nada hemos hecho vamos a iniciar de nuevo, y pedimos disculpa a todos por la irregularidad que tenemos de no salir mes con mes en tiempo y forma. Pero creemos que todo lo que realizamos lo hacemos con amor y con el bien de difundir la buena doctrina de nuestra fe católica.

     Enhorabuena a todos, y que Dios los bendiga.
     Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar (director)

Puedes consultar este artículo en la versión digital de El Mensajero de Santo Tomás: https://issuu.com/hectoralfonsorodriguezaguilar/docs/periodico_sto_tomas_no.12 


Historia y Relación de las apariciones de Fátima

     





Desde el 13 de mayo de 1917 la Sma. Virgen María se apareció en seis ocasiones en Fátima (Portugal) a tres pastorcitos: Lucía, Francisco y Jacinta. En un hermoso libro titulado "Memorias de Lucía" (cuya lectura recomendamos) la que vio a la Virgen cuenta todos los detalles de esas apariciones. 

El 13 de mayo se produjo el siguiente diálogo:

- ¿De dónde es su merced? - Mi patria es el cielo.

- ¿Y qué desea de nosotros? - Vengo a pedirles que vengan el 13 de cada mes a esta hora (mediodía). En octubre les diré quién soy y qué es lo que quiero.

- ¿Y nosotros también iremos al cielo? - Lucía y Jacinta sí.

- ¿Y Francisco? 

     Los ojos de la aparición se vuelven hacia el jovencito y lo miran con expresión de bondad y de maternal reproche mientras va diciendo: - El también irá al cielo, pero antes tendrá que rezar muchos rosarios.
Y la Sma. Virgen continuó diciéndoles:

- ¿Quieren ofrecerse al Señor y estar prontos para aceptar con generosidad los sufrimientos que Dios permita que les lleguen y ofreciéndolo todo en desagravio por las ofensas que se hacen a Nuestro Señor?

- Sí, Señora, queremos y aceptamos.

Con un gesto de amable alegría, al ver su generosidad, les dijo:

- Tendrán ocasión de padecer y sufrir, pero la gracia de Dios los fortalecerá y asistirá.

Segunda aparición: 13 de Junio de 1917.

La Sma. Virgen le dice a los tres niños: "Es necesario que recen el rosario y aprendan a leer".

Lucía le pide la curación de un enfermo y la Virgen le dice: "Que se convierta y el año entrante recuperará la salud".

Lucía le suplica: "Señora: ¿quiere llevarnos a los tres al cielo?".

- Sí a Jacinta y a Francisco los llevaré muy pronto, pero tú debes quedarte aquí abajo, porque Jesús quiere valerse de ti para hacerme amar y conocer. El desea propagar por el 
mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María.

- ¿Y voy a quedarme solita en este mundo?

- ¡No hijita! ¿Sufres mucho? Pero no te desanimes, que yo no te abandonaré. Mi corazón inmaculado será tu refugio y yo seré el camino que te conduzca a Dios.

Tercera aparición: 13 de julio de 1917.

     Ya hay 4,000 personas. Nuestra Señora les dice a los videntes: "Es necesario rezar el rosario para que se termine la guerra. Con la oración a la Virgen se puede obtener la paz. Cuando sufran algo digan: ‘Oh Jesús, es por tu amor y por la conversión de los pecadores’".
La Virgen abrió sus manos y un haz de luz penetró en la tierra y apareció un enorme horno lleno de fuego, y en él muchísimas personas semejantes a brasas encendidas, que levantadas hacia lo alto por las llamas volvían a caer gritando entre lamentos de dolor. Lucía dio un grito de susto. Los niños levantaron los ojos hacia la Virgen como pidiendo socorro y Ella les dijo:

     - ¿Han visto el infierno donde van a caer tantos pecadores? Para salvarlos, el Señor quiere establecer en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María. Si se reza y se hace penitencia, muchas almas se salvarán y vendrá la paz. Pero si no se reza y no se deja de pecar tanto, vendrá otra guerra peor que las anteriores, y el castigo del mundo por sus pecados será la guerra, la escasez de alimentos y la persecución a la Santa Iglesia y al Santo Padre. Vengo a pedir la Consagración del mundo al Corazón de María y la Comunión de los Primeros Sábados, en desagravio y reparación por tantos pecados. Si se acepta lo que yo pido, Rusia se convertirá y vendrá la paz. Pero si no una propaganda impía difundirá por el mundo sus errores y habrá guerras y persecuciones a la Iglesia. Muchos buenos serán martirizados y el Santo Padre tendrá que sufrir mucho. Varias naciones quedarán aniquiladas. Pero al fin mi Inmaculado Corazón triunfará.

     Y añadió Nuestra Señora: Cuando recen el Rosario, después de cada misterio digan: "Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia".
Cuarta aparición: Agosto 1917.

     Cuarta aparición. Esta no fue posible el 13 de agosto, porque ese día el alcalde tenía prisioneros a los 3 niños intentándo acerlos decir que ellos no habían visto a la Virgen.  Aunque el alcalede no logró su propósito, la aparición sucedió  unos días después.

     La Sma. Virgen les dijo en la 4ª. Aparición: "Recen, recen mucho y hagan sacrificios por los pecadores. Tienen que recordar que muchas almas se condenan porque no hay quién rece y haga sacrificios por ellas". (El Papa Pío XII decía que esta frase era la que más le impresionaba del mensaje de Fátima y exclamaba: "Misterio tremendo: que la salvación de muchas almas dependa de las oraciones y sacrificios que se hagan por los pecadores).

     Desde esta aparición los tres niños se dedicaron a ofrecer todos los sacrificios posibles por la conversión de los pecadores y a rezar con más fervor el Rosario.

Quinta aparición: 13 de Septiembre 1917

     Ya hay unas 12,000 personas. Nuestra Señora les recomienda a los videntes que sigan rezando el Rosario y anuncia el fin de la guerra. Lucía le pide por varios enfermos. La Virgen le responde que algunos sí curarán, pero que otros no, porque Dios no se confía de ellos, y porque para la santificación de algunas personas es más conveniente la enfermedad que la buena salud. E invita a todos a presenciar un gran milagro el próximo 13 de octubre.

Sexta y última aparición. 13 de octubre de 1917

     En este día hay 70,000 personas. La aparición dice a los tres niños: "Yo soy la Virgen del Rosario. Deseo que en este sitio me construyan un templo y que recen todos los días el Santo Rosario".

   Lucía les dice los nombres de bastantes personas que quieren conseguir salud y otros favores muy importantes. Nuestra Señora le responde que algunos de esos favores serán concedidos y otros serán reemplazados por favores mejores. Y añade: "Pero es muy importante que se enmienden y que pidan perdón por sus pecados".

    Y tomando un aire de tristeza la Sma. Virgen dijo estas sus últimas palabras de las apariciones: QUE NO OFENDAN MAS A DIOS QUE YA ESTA MUY OFENDIDO (Lucía afirma que de todas las frases oídas en Fátima, esta fue la que más le impresionó).

     La Sma. Virgen antes de despedirse señaló con sus manos hacia el sol y entonces los 70,000 espectadores presenciaron un milagro conmovedor, un espectáculo maravilloso, nunca visto: la lluvia cesó instantáneamente (había llovido desde el amanecer y era mediodía) las nubes se alejaron y el sol apareció como un inmenso globo de plata o de nieve, que empezó a dar vueltas a gran velocidad, esparciendo hacia todas partes luces amarillas, rojas, verdes, azules y moradas, y coloreando de una manera hermosísima las lejanas nubes, los árboles, las rocas y los rostros de la muchedumbre que allí estaba presente. De pronto el sol se detiene y empieza a girar hacia la izquierda despidiendo luces tan bellas que parece una explosión de juegos pirotécnicos, y luego la multitud ve algo que la llena de terror y espanto.

     Ven que el sol se viene hacia abajo, como si fuera a caer encima de todos ellos y a carbonizarlos, y un grito inmenso de terror se desprende de todas las gargantas. "Perdón, Señor, perdón", fue un acto de contricción dicho por muchos miles de pecadores. Este fenómeno natural se repitió tres veces y duró diez minutos. No fue registrado por ningún observatorio astronómico porque era un milagro absolutamente sobrenatural.

     Luego el sol volvió a su sitio y los miles de peregrinos que tenían sus ropas totalmente empapadas por tanta lluvia, quedaron con sus vestidos instantáneamente secos. Y aquel día se produjeron maravillosos milagros de sanaciones y conversiones.

     Y nosotros queremos recordar y obedecer los mensajes de la Sma. Virgen en Fátima: "Rezar el Rosario. Hacer oración y sacrificios por la conversión de los pecadores y NO ofender más a Dios, que ya esta muy ofendido".



     Un tiempo antes de la manifestación de Nuestra Señora de Fátima, los niños Videntes, tuvieron tres apariciones de un Angel. La primera tuvo lugar en la primavera de 1916 en la cueva "Loca de Cabeco".

     El Angel les dijo: " No teman. Soy el Angel de la Paz. Recen conmigo."

     Luego se arrodillo en la tierra, se inclino y dijo :
"Mi Dios, Yo creo en ti, Yo te adoro y Yo te amo. Te pido perdón por todos aquellos que no creen , que no te adoran y no te aman."

     Lo repitió tres veces, se levanto y le dijo a los  pequeños "Recen de esta manera. Los corazones de Jesús y María están atentos a sus súplicas." Luego desapareció.

     En la segunda aparición, entre otras cosas, el Angel les dijo: "Yo soy el Angel de su guardia, el Angel de Portugal. Sobre todo, acepten y soporten con sumisión el sufrimiento que el Señor les envíe".

     En la tercer aparición: El Angel nuevamente se apareció en la cueva Loca de Cabeco, llevaba consigo un cáliz y sostuvo sobre él, una Hostia. Repitió tres veces esta oración:

     "Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los tabernáculos del mundo, en acto de reparación por los sacrilegios, ultrajes e indiferencia por la cual Él Mismo es ofendido. Y mediante los méritos infinitos de su Sacratísimo Corazón y del Inmaculado Corazón de María, yo le pido la conversión de los pobres pecadores."

     Después le dio la Hostia a Lucía y ofreció el contenido del Cáliz a Jacinta y Francisco para que lo bebieran. Volvió a repetir la oración y se marcho.

                                      Los niños Lucía, Francisco y Jacinta, videntes de Fátima.



     Nació en Aljustrel, a casi 1 kilómetro de Fátima, Portugal. El 22 de marzo de 1907, hija de Antonio y María Rosa Dos Santos. Prima de Francisco y Jacinta. Desde la primera aparición de la Virgen tuvo que soportar muchos sufrimientos, porque era criticada y se dudaba de ella. Los sacerdotes de la parroquia de Fátima insinuaron que ella podría ser un "pequeño instrumento del demonio". Por todo esto la niña sentía mucho temor en regresar al lugar de las apariciones, pero pudo vencerlo ante el pedido de sus primos y regresó a la Cova de Iría, como la Santísima Virgen se lo había solicitado. Uno de sus mayores dolores fue cuando a Virgen le dijo que se llevaría muy pronto al Cielo a Francisco y a Jacinta y le expresó que ella permanecería en la tierra, para difundir la devoción al Corazón Inmaculado de María.

En 1921, Lucía fue enviada al convento de las Hermanas Doroteas de Villar en Oporto, por decisión del Obispo de Leiria, tenia entonces 14 años. En 1928, se convirtió en religiosa y en 1946, ingresó al convento de las Hermanas Carmelitas de Coimbra, Portugal. Tomo el nombre de María Lucía del Inmaculado Corazón, pero es más conocida como la Hermana Lucía.
La Santísima Virgen María se manifestó a Lucía cuando ella era postulante, y le reveló la promesa de los Cinco Primeros Sábados, cinco años después, en Junio del 1929, tuvo la visión de la Trinidad, con la petición de la consagración de Rusia.



     Nació en Aljustrel, a casi 1 kilómetro de Fátima, Portugal. El 11 de junio de 1908, era hijo de Manuel y Olimpia de Jesús Marto, hermano de Jacinta y primo de Lucía.

     Cuando ocurrieron los acontecimientos de Fátima, éste pequeño tenía nueve años.

     Durante de la primera aparición, Lucía preguntó si Francisco iría al Cielo, y la Señora contesto: "Sí, va a ir al Cielo, pero tendrá que rezar muchas veces el Rosario."

     Después de las apariciones Francisco mostraba poco interés en ir a la escuela, frecuentemente les decía a Lucía y a Jacinta al momento de aproximarse al colegio: "Sigan, que yo voy a ir a la iglesia a hacerle compañía al Jesús escondido" (ésta expresión se refiere al Santo Sacramento).

     A fines de 1918, Francisco y su hermanita, enfermaron gravemente por una epidemia de bronconeumonía y el 4 de abril de 1919, el niño falleció. Lucía escribió en su libro "Memorias... " al narrar sobre su primo: "Voló al Cielo en los brazos de Nuestra Madre Celestial." Fue canonizado el pasado 13 de mayo de 2017 por el papa Francisco.


SANTA JACINTA MARTO

     También nació en Aljustrel, a casi un kilómetro de Fátima, Portugal. El 11 de marzo de 1910. Era hija de Manuel y Olimpia de Jesús Marto, hermana de Francisco y prima de Lucía.

     Cuando ocurrieron los sucesos de Fátima, tenía siete años, era la menor de los tres niños. Jacinta después de haber tenido la visión del infierno, se ofreció completamente a la salvación de las almas.

    Poco tiempo después de las apariciones enfermo, primero junto su hermano en la epidemia de bronconeumonía, después se le declaró una pleuresía purulenta, luego de dos meses de internación la llevaron nuevamente a su hogar, pero los médicos encontraron que tenia una inflamación abierta y ulcerosa en el pecho. Más tarde le diagnosticaron tuberculosis. Fue internada en el hospital de Lisboa en donde la Santísima Virgen se le apareció en varias oportunidades. Jacinta en su agonía ofrecía sus sufrimientos por los pecadores. Falleció en la noche del 20 de febrero de 1920.

     Francisco y Jacinta Martos estuvieron enterrados en el cementerio municipal de Fátima, hasta que los trasladaron a la Basílica de Nuestra Señora a principios de la década de 1950. Fue declarada santa en ceremonia oficiada por el papa Francisco.



     El 10 de diciembre de 1925, Lucía era postulante en el Convento de las Doroteas en España, cuando de repente tuvo la manifestación de la Virgen María y del Niño Jesús.

     Nuestra Señora le habló así:
"Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas, que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme y di que a todos que durante cinco meses en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, reciten el Rosario y hágame compañía durante 15 minutos, al mismo tiempo mediten sobre los quince misterios del Rosario, con un espíritu de expiación, que Yo les prometo asistirlos a la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas."

     Párrafo de una carta que escribió la Hermana Lucía en 1927, acerca de la devoción expiatoria de los cinco sábados al Corazón Inmaculado de María:

     "La devoción consiste en esto: Durante cinco meses, el Primer Sábado, recibir a Jesús en la Comunión, recitar el Rosario, hacerle compañía a Nuestra Señora durante quince minutos mientras se medita sobre los misterios del Rosario y confesarse. La confesión puede hacerse unos días antes, y si en esta confesión previa usted ha olvidado la intención (obligatoria), se puede ofrecer la siguiente intención, siempre y cuando uno reciba la Santa Comunión en estado de gracia el primer Sábado, con el propósito de expiar las ofensas contra la Santísima Virgen y que afligen Su Inmaculado Corazón."



     El 13 de Junio de 1929, en Tuy, España, Lucía tuvo una visión que representaba a la Santísima Trinidad.

     La Hermana Lucía habló así acerca de lo sucedido: "...entendí que era el Misterio de la Santa Trinidad que se me enseñó, y yo recibí luces acerca de este misterio, que no se me permite revelar".

     En ese instante Nuestra Señora le dijo: "el momento ha llegado para que Dios le pida al Santo Padre que lleve a cabo, en unión de todos los obispos del mundo, la consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón. De esta manera, El promete salvar a Rusia."





     Fue iniciada en 1928 y consagrada el 7 de Octubre de 1953. Tiene quince altares que corresponden a las quince decenas del Rosario en honor de Nuestra Señora, quien en ese lugar declaró: "Yo soy la Señora del Rosario". EL edificio está construido de piedra caliza sólida, y tiene una torre de 65 metros. Las tumbas de Francisco y Jacinta, están ubicadas detrás del Altar Mayor. El cuadro del altar mayor simboliza el mensaje de Nuestra Señora a los niños, preparados por el Angel de Portugal, por medio del encuentro con Jesús en la Eucaristía. Los vitrales representan escenas de las apariciones y algunas invocaciones de la Letanía de la Virgen. El órgano, fue instalado en 1952, tiene cerca de 12 mil tubos.


     En la entrada del Santuario, por la parte sur de la Rectoría, se encuentra, un monumento inaugurado el 13 de agosto de 1994, que contiene una porción del Muro de Berlín, demolido a partir del 9 de Noviembre de 1989.


     Fue el primero edificio construido en Cova de Iría, y es precisamente el lugar de las apariciones de Nuestra Señora. Hay una columna de mármol sobre la cual está colocada la Imagen de Virgen.

     Está compuesto por 15 capillitas, catorce recordando la Pasión del Señor y una décima quinta por su Resurrección. El VíaCrucis comienza en la rotonda de Santa Teresa y recorre parte del camino entre Aljutrel y el lugar de las apariciones en Cova de Iría.

     Por debajo del Calvario hay una Capilla dedicada a San Esteban. Las primeras 14 estaciones, fueron inauguradas el 12 de Mayo de 1964, la 15ª, el 13 de octubre de 1992.

Monumento del Sagrado Corazón de Jesús: Se eleva en el centro de la plaza y sobre un pozo, cuya agua ha sido el medio de muchas gracias.




     28 de abril de 1919: Comienza la Construcción de la Capillita.

     13 de octubre de 1921: Se permite por primera vez celebrar la Santa Misa.

   3 de mayo de 1922: El Obispo de Leiría, manda instaurar el proceso canónico, sobre los acontecimientos de Fátima.

    10 de diciembre de 1925: Lucía era postulante en el Convento de las Doroteas en España, cuando tuvo la manifestación de la Virgen María y del Niño Jesús.

     13 de Junio de 1929, Tuy, España: Lucía tuvo una visión que representaba a la Santísima Trinidad.

    13 de octubre de 1930: El Obispo de Leiria declara, dignas de fe las apariciones y autoriza el culto de Nuestra Señora de Fátima.

    13 de mayo de 1931: Se consagra por primera vez a Portugal, al Inmaculado Corazón de María.

   31 de octubre de 1942: Pío XII, hablando en portugués por la radio, consagra el mundo al Inmaculado Corazón de María.

    2 de enero de 1944: La hermana Lucía puso por escrito la tercera parte del Secreto de Fátima.

   13 de mayo de 1946: La Imagen de Nuestra Señora de Fátima de la capillita es coronada por el Cardenal Marsella.

   21 de noviembre de 1964: El Papa Pablo VI, cuando clausura la tercera sesión del Concilio Ecuménico, anuncia, la concesión de la Rosa de Oro al Santuario de Fátima, la que entregaría el Cardenal Cento, el día 13 de mayo de 1965.

   13 de mayo de 1967: S.S. Pablo VI, viaja a Fátima en el cincuentenario de la primera aparición de Nuestra Señora.

    12 y 13 de mayo de 1982: S.S. Juan Pablo II viaja a Fátima como peregrino, para agradecer el haber sobrevivido del brutal atentado, sufrido un año antes en la plaza de San Pedro y consagra a la Iglesia, a los hombres y a los pueblos, al Inmaculado Corazón de María.

    25 de marzo de 1984: El la plaza de San Pedro en Roma, delante de la Imagen de la Virgen, Juan Pablo II consagra una vez más, el mundo, al Inmaculado Corazón de María, en unión con todos los Obispos del Mundo.

  12 y 13 de mayo de 1991: El Santo Padre Juan Pablo II, vuelve a Fátima por segunda vez, como peregrino, en el décimo aniversario de su atentado.

    13 mayo de 2000: El Santo Padre preside la ceremonia de beatificación de Jacinta y Francisco Marto.

13 de mayo de 2017: Centenario de las apariciones, visita del papa Francisco, entrega la Rosa de Oro a la Virgen y canoniza a Francisco y Jacinta.

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