jueves, 11 de febrero de 2016

Editorial: Año jubilar de la Misericordia



La Iglesia como buena madre y maestra que es, por medio de la iniciativa pontificia del Papa Francisco, declaró este año 2016 como el año de la Misericordia.
El inicio de este Jubileo fue el pasado 8 de diciembre de 2015, en la fiesta de la Inmaculada Concepción de María, con la apertura de la puerta santa en la Basílica de San Pedro en Roma por parte del propio Francisco.

     De esta forma la oportunidad que tenemos todos los católicos del mundo de ganar la indulgencia plenaria en este año santo jubilar, será hasta el 20 de noviembre de 2016 en la Fiesta de Jesucristo Rey, momento en que se clausure el presente jubileo de la Misericordia.

     El Padre Celestial que es un Dios de amor infinito y de misericordia, está siempre presto a perdonarnos y acogernos como sus hijos muy amados. Por ese el Papa como vicario de Jesucristo, ha querido hacerle un regalo especial a la Iglesia universal al proclamar este año de jubileo, y es una oportunidad a todos, para reconciliarnos con Dios y con nuestros hermanos.

     El pasado 11 de abril del año pasado (2015), el Papa Francisco proclamo el documento pontificio (Bula) Misiericordie Vultus, donde daba a conocer y proclamaba este jubileo extraordinario que se llevaría a efecto y que se abriría la Puerta Santa de la Misericordia.
El Mensajero de Santo Tomás como un medio católico no ha querido ser ajeno a este trascendental acontecimiento y en el presente número hemos querido publicar íntegro la Bula papal del presente acontecimiento para conocer los motivos profundos que llevó al Papa proclamar este jubileo.

     ¿Cómo podemos ganar la indulgencia para este año santo? De la siguiente manera: 1. Los fieles “están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión”.

2. Igualmente se dispone que se pueda ganar la indulgencia en los santuarios donde se abra la Puerta de la Misericordia y en las iglesias que tradicionalmente se identifican como Jubilares. Es importante que este momento esté unido, ante todo, al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la Santa Eucaristía con un reflexión sobre la misericordia”.

3. El Papa Francisco señala también que cada vez que un fiel realice personalmente una o más las obras de misericordia corporales y espirituales “obtendrá ciertamente la indulgencia jubilar”.

4.  Sobre los enfermos y las personas ancianas que no pueden salir de casa, el Pontífice afirma que para ellos “será de gran ayuda vivir la enfermedad y el sufrimiento como experiencia de cercanía al Señor. Recibiendo la comunión o participando en la Santa Misa y en la oración comunitaria, también a través de los diversos medios de comunicación, será para ellos el modo de obtener la indulgencia jubilar”.

5. Sobre los presos, el Pontífice explica que “en las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa.

6.  Indulgencia para los difuntos: “de igual modo que los recordamos en la celebración eucarística, también podemos, en el gran misterio de la comunión de los santos, rezar por ellos para que el rostro misericordioso del Padre los libere de todo residuo de culpa y pueda abrazarlos en la bienaventuranza que no tiene fin”.

Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar.
Director.

Si gustas puedes consultar este artículo en la versión en Pdf de: El Mensajero de Santo Tomás, https://issuu.com/aquinatenses/docs/06_curvas

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