La Mística en el estudio
Por
primera vez en El Mensajero de Santo Tomás tocamos un tema monográfico. En el
presente número abordamos un solo tema escrito por un mismo autor. El ensayo de
El manantial de la esperanza Estudio y
anuncio de la Buena Nueva, escrita por Fray
Timothy Radcliffe, O.P., texto que es una carta escrita en 1996 para toda
la Orden de Predicadores (Dominicos), dado que él en ese momento era la máxima
autoridad en el gobierno de su orden religiosa (Maestro general).
El
Padre Timothy Radcliffe nació en Londres en 1945, es sacerdote y fraile
dominico. Fue Prior provincial de la Provincia de Inglaterra, es además autor
de numerosos libros de temas filósofico y teológico. Se ha desempeñado como
maestro en materias teológicas en la Universidad de Oxford, y fue Maestro
general de los dominicos de 1992 a 2001.
El
dominico francés Antoine D.G. Sertillanges famoso autor de la obra: La vida intelectual, en ella él, como
buen hijo de Santo Domingo de Guzmán y de su orden dominicana trata de una
manera magistral el tema del estudio. Y dicha obra nos dice que el estudio es
un medio de ascesis (sacrificio) por la dedicación y esfuerzo mental que se
requiere para adquirir el conocimiento. Sertillanges también habla, que el
requerimiento mínimo para llevar una vida de estudio o dedicada a ella, es
decir, que podamos tener una vida intelectual significativa es estudiar
diariamente 2 horas, para entonces convertirse en un intelectual. También al
igual que lo comenta Timothy en la obra que ahora abordamos, el único objeto
del estudio en sí mismo es la atención (concentración) que conlleva la
disciplina. Pero también nos dice algo
que es significativo y fundamental en la tarea del estudio diario y programado:
El intelectual es un consagrado.
Hoy
ponemos a consideración de todos nuestros lectores, esta amena y nutritiva obra
de, El manantial de la esperanza. El objetivo es que reflexionemos como
cristianos un poco acerca del significado e importancia del estudio, aplicado sobre
todo a las Sagradas Escrituras, los documentos de la Iglesia y la lectura
diaria de los signos de los tiempos. Todo ello en bien de humanizarnos y de
crear la comunidad de hijos de Dios constructores del Reino.
Le
doy gracias a Dios por la alegría de poder compartir este documento en bien de
todos mis hermanos de fe. Y le pido a Jesucristo que derrame sus bendiciones
para todos, en especial por nuestros amigos lectores de este medio de comunicación.
Que la luz de la verdad, brille en sus mentes y en sus corazones ahora y por
siempre. Que así sea.
Héctor
Alfonso Rodríguez Aguilar
Director-Editor
Puedes consultar la edición de El Mensajero de Santo Tomás en Pdf, la versión electrónica en este link: http://issuu.com/aquinatenses/docs/04_curvas
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